top of page

En mi sprint final hacia los Óscar: Un triángulo y ellas hablan.

3/3/23

Por

Asdrúbal A Romero M

La lista de nominadas en orden de mi preferencia: este año puede haber sorpresa!

En mis recientes años, ya más relajados, se ha convertido para mí en una tradición de cinefilia el intentar ver todas las nominadas a mejor película antes de la ceremonia y difundir mis pronósticos y preferencias con sus respectivos comentarios. Este 2023 me faltaban dos por ver, pero esta semana pasada he honrado mi compromiso. Alcancé a ver, en salas de cine además, El Triángulo de la Tristeza y Women Talking. Les compartiré breves comentarios sobre estas dos cintas, para terminar presentándoles la lista ordenada según mi preferencia de las nominadas.


A pesar de ser innecesariamente larga –da la impresión que se estuviese imponiendo una moda de mayor duración de las películas aunque su contenido no lo justifique-, me encantó el film ganador de la Palma de Oro en el festival de Cannes de este año: Triangle of Sadness. Hasta el punto de ubicarla en mi triángulo de tres favoritas conjuntamente con Los Fabelman y Elvis. Su director, el sueco Ruben Öslund ya ganó otra palma de oro en 2017 con The Square –esta no me gustó tanto-  y se ha convertido en toda una estrella del circuito de festivales europeos de cine. No voy a adelantarles pistas sobre su argumento, solo decirles que es un film irreverente que no deja hueso sano del comportamiento nuestro como convivientes de eso que llamamos Humanidad. La recomiendo sin reservas.


No puedo hacer lo mismo con la película de Sarah Polley que con su título un tanto soso parece anticiparnos el anticlímax en el que nos vamos a sumergir como espectadores. Artesanalmente, es una película muy bien cuidada en sus detalles; su reparto femenino, donde destaca Jessie Buckley, entrega una excelente performance pero, en mi opinión,  el problema reside en la forma como Polley procesa el texto fuente de su guion –una novela con el mismo título de la escritora canadiense Miriam Toews-. Según esta autora, lo que ella pretendió narrar constituía una respuesta imaginaria ante un acontecimiento real ocurrido en una colonia menonita localizada en Bolivia.


La historia en la película transcurre en una colonia de esta secta religiosa. Cabe decir que los menonitas proyectan una cultura y unos valores muy similares a aquellos amish cuya existencia muchos conocimos a través de Harrison Ford, personificando al policía que protegía a un niño testigo principal de un asesinato en Witness.  En Ellas hablan no se aporta referencia de lugar y apenas una muy escasa sobre la época en la que ocurren los graves hechos. Pareciera que a la historia se le quisiera endosar un cierto carácter atemporal y universal, lo cual consideré erróneo después de verla. Las mujeres de la colonia son víctimas de un procedimiento según el cual, ciertas noches, eran violadas sin que ellas pudieran tomar conciencia del daño que se les infligía, por encontrarse drogadas con una sustancia que usualmente se utiliza para tranquilizar ganado. A ellas, mantenidas en un estado de ignorancia –no se les permitía aprender a leer y escribir- y sumergidas en un clima de profunda religiosidad, se les explicaba que tales acontecimientos nocturnos eran perpetrados por fantasmas y demonios, los cuales accionaban de esta manera en procura de hacerlas expiar sus propios pecados.


La película se inicia justamente cuando las mujeres han descubierto que tan absurda explicación es falsa,  al producirse la circunstancia que dos niñas logran avistar, de manera accidental, a dos hombres en plena faena. Deciden entonces delegar en un reducido grupo de mujeres la decisión de qué hacer en tal coyuntura. La película entra en una fase que nos recuerda al famoso film de 1957: Doce hombres sin piedadTwelve angry men-, en la que un jurado delibera para tomar una decisión en un caso de parricidio. En la deliberación saltamos de obviedades a profundas sentencias reflexivas, lo cual le resta naturalidad al diálogo que se produce entre ellas. Parte del problema es que hay momentos en los que nos parece que estamos viendo una obra teatral que ha sido adaptada al cine.


Pero el mayor problema es la pretensión de limpiar a la narrativa de las indispensables circunstancias específicas de contorno, para intentar difundir un mensaje más universal en clave de Género que no cuela por la flagrante pérdida de verosimilitud de la historia que se nos cuenta. De los hechos ocurridos en Bolivia, se asignó la responsabilidad a ocho hombres. En la historia que nos cuenta Sarah Polley, salimos de la sala preguntándonos si es que acaso todos los hombres de la comunidad imaginada por ella, padres, hermanos, hijos, eran responsables por igual del vil y perverso procedimiento. El mensaje pierde fuerza al descontextualizar la historia real y convertirla en una pretendida parábola universal fuera de tiempo y poco conectada con lo que ocurre en el mundo moderno. Si la Academia deseaba incluir en su selección de nominadas un guiño al movimiento feminista, mucho mejor le hubiese servido She said, una película muy recomendable sobre la investigación de dos periodistas del New York Times sobre el caso que llevó a la cárcel al poderoso y millonario ejecutivo de Estudios Miramax, Harvey Weinstein –fue inevitable que recordara mientras la veía a las excelentes Spotlighty All the President´s men-.


En definitiva, que Women Talking o Ellas Hablan, es para mí, y por mucho, la cenicienta de la lista de nominadas. Hay muchas otras que quedaron fuera que exhiben mayores méritos. Está en el fondo de mi lista personal, acompañada de dos que suenan como favoritas estos últimos días: Almas en pena en Inisherin, cuya historia tampoco logró ganar mi identificación con ella o con sus personajes principales, y Everything, everywhere all at once, que está haciendo muchísimo ruido después de haber sido la gran ganadora en la noche de los premios del Sindicato de Actores de la pantalla –Screen Actors Guild (SAG)-.


De esta cinta en la que una migrante china que regenta una lavandería en los Estados Unidos se ve envuelta en una loca montaña rusa de aventuras, les diré que acudí a verla a los cines Renoir de Madrid en junio del año pasado, alentado por una puntuación de ocho en IMDB –pueden constatar que hay muy pocas películas con una puntuación de este nivel en esa magnífica app para cinéfilos, casi todas: obras maestras-. De hecho Everything… fue la primera cinta de las nominadas que vi. Todo el dibujo inicial del contexto en el que van a desarrollarse los personajes me pareció interesante. Disfruté un montón la actuación de Jamie Lee Curtis y ojalá gane como mejor actuación femenina en rol secundario. Pero cuando la cinta deriva en múltiples vidas paralelas, qué hubiese pasado con la mía si yo en vez de haber tomado esta decisión hubiese…, escenificadas todas en incomprensibles metaversos comenzó a resultarme tediosa. Reconozco ser un espectador convencional, en cuanto a que me gusta mantener el control de la ilación argumental y no suelo desprenderme de este para dejarme llevar por las creativas subidas y bajadas de roller coasters producidas en el laboratorio de la inflamada imaginación de algunos directores. En fin, que no me gustó.


Pero, como la cinta de los Daniels, es decir Dan Kwan y Daniel Scheinert, sus directores que ya sorprendieron con Swiss Army Man, continuaba sonando y ahora hasta favorita es, decidí otorgarle una segunda oportunidad. Recordé que con Matrix e Inception (Origen), dos de mis preferidas de todos los tiempos en el rubro de ciencia ficción, me había ocurrido lo mismo por muy similares razones -¡Qué raya!-. Así que la descargué e intenté verla por segunda vez en la comodidad de mi salón. En cuanto apareció Jamie Lee con unos dedos de esponjosa plastilina me quedé sobado en mi aguantador sofá. De allí, al penúltimo puesto en mi lista, así esté siendo injusto. Siempre digo, en cuanto a lectura y cine, nunca debemos sentirnos obligados a que nos guste algo que no nos gusta.


Lo cierto es que en estos comentarios, enriquecidos con otros, por lo que ya se van haciendo largos, ya les he mencionado seis de las nominadas, de manera que estamos listos para publicar mi lista ordenada sobre la base de mis preferencias. Antes de presentárselas: tengo la sensación que este año puede haber sorpresa en la designación de la ganadora. El Stephen no ha logrado ese paseo triunfal de reconocimiento a su trayectoria que pretendía con sus fabelman embutidos en su “spielbergriano” universo. Le han salido al paso irreverentes opciones, ya las he mencionado, y Elvis cuyo adelantado estreno no la favorece. Hasta Avatar puede ganar si a los miembros de la Academia se les antoja remendar su injusta decisión de premiar a The Hurt Locker, como mejor film del 2009, por encima de la primera entrega de esta franquicia que, ya lo hemos constatado con la segunda, aportará mucho a la fantasía y a la realidad de la industria del cine. En una futura entrega, dedicada a las nominadas como mejores películas en lengua extranjera, les hablaré sobre la alemana Sin novedad en el frente, ganadora de los equivalentes británicos al Óscar, los Bafta. He aquí mi lista:


1. Los Fabelman

2. Elvis

3. Triangulo de tristeza

4. Tár

5. Avatar: The way of wáter.

6. Top Gun:Maverick

7. Sin Novedad en el frente

8. Almas en pena en Inisherin

9. Everything, everywhere all at once.

10. Ellas hablan

Posts más recientes

20/6/24

La frontera verde

Agnieszka Holland: <<No tiene sentido hacer arte si no nos esforzamos por cuestionar los problemas reales>>

12/4/24

Radical y Puan

Les comento sobre dos excelentes producciones del cine latinoamericano: una mejicana y la otra argentina.

23/3/24

¿Dónde está el límite?

Una visión alternativa de cómo se ha arribado a un momento político de alta intensidad dilemática.

bottom of page